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Clínica de Investigación en Hemodiálisis | CI3M-Perisur

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Misión

Desarrollar y aplicar nuevas técnicas de tratamiento para pacientes con Insuficiencia Renal Crónica con el objetivo de poder ofrecer un paquete de conocimientos y de tecnologías orientados a disminuir costos y mejorar la calidad de vida de la población con esta enfermedad.

Efectuar la transferencia tecnológica de los conocimientos adquiridos y las tecnologías desarrolladas en beneficio de toda la población.

Visión

Ser un laboratorio-clínica experimental líder en el desarrollo y la validación de técnicas y tecnologías para el tratamiento de la IRC.

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El Problema de la Insuficiencia Renal Crónica y la Hemodiálisis Convencional

             La insuficiencia renal (IR) es un problema de salud pública a nivel mundial, ya que cerca del 10% de la población la padece. En México 8.3 millones de personas sufren de IR y de éstas solo 55 mil reciben tratamientos de diálisis aunque se requiere atender a 110 mil pacientes.

             En México es urgente mejorar la calidad y la oferta de los tratamientos de HD, ya que actualmente existen menos de 500 unidades que cubren solo el 15% de la prevalencia, y la calidad de atención es deficiente: Se reportan tasas de letalidad de entre un 15% y 25% de los pacientes tratados a 3 años. Otros problemas son los costos, el número reducido de nefrólogos especialistas en hemodiálisis y enfermeras especializadas.

             Las técnicas de reemplazo de la función renal empleadas por el sector salud han sido la diálisis peritoneal y la HD simple. Esto se debe a que pareciera que son menos costosas para este sector. Sin embargo, se sabe que la diálisis peritoneal tiene asociados grandes problemas de complicaciones, eventos adversos y mortalidad después del primer año de uso, mientras que la HD simple aunque tiene una menor tasa de mortalidad, ésta sigue siendo muy elevada, además de que existen costos ocultos en gastos de medicamentos y tratamientos para eventos adversos y urgencias. En la actualidad en las clínicas de HD convencionales se utiliza un proceso tradicional donde el objetivo es alcanzar un valor denominado Kt/V, que representa la depuración de la urea como una medida de calidad. Sin embargo esta medida es cuestionable porque solo está orientada al desempeño de la tecnología y no para medir el desempeño de los mecanismos fisiológicos que preservan la homeostasis

 

Soluciones Propuestas

             Desde hace varios años se han publicado los beneficios proporcionados por técnicas más nuevas como la hemodiálisis de alto flujo o la HDF, donde se aumenta el flujo y en el segundo caso, se inyecta directamente el líquido dializante al torrente sanguíneo para mejorar la depuración de varios solutos. Los resultados de éstas son tan satisfactorios que en algunos países se propone que debería ser la terapia estándar de tratamiento.            

             La solución que se propone el refinamiento de estas nuevas técnicas que no solo disminuya las tasas de letalidad, sino que también disminuya los costos de operación y que sea sencillo de reproducir. Se desea medir la estabilidad hemodinámica intradialítica del paciente que está altamente relacionada con la generación de eventos adversos, como la hipotensión intradialítica que lleva al deceso de los pacientes.  En Hemodiafiltración (HDF), los ajustes de las variables operativas son: tiempo de tratamiento, volumen de ultrafiltración, tasa de ultrafiltración (TUF), tasa de rellenado, concentraciones de electrolitos, concentraciones de base, flujo de sangre, flujo del dializante y otras.  Se requiere un control con múltiples factores adaptables a las necesidades específicas de cada paciente para preservar su homeostasis. Nuestra propuesta incluye avances en estas técnicas, basados en investigaciones ya publicadas que involucran ajustes a los procedimientos como: ejercicio intradialítico, con tasa de ultrafiltración variable; control de temperatura del líquido dializante (isotermia, o termoneutra) y apoyo nutricional. Las ventajas se basan en incluir y combinar nuevos factores para preservar homeostasis de los pacientes a largo plazo, los cuales generan un sistema donde es necesario considerar la influencia de unos sobre otros y si distintos niveles de estos factores también afectan a la calidad del tratamiento. Adicionalmente es necesario contar con un sistema de registro y control de todas las variables empleadas en el proceso de HDF, junto con el de variables fisiológicas que muestran el estado de salud del paciente antes, durante y después de la terapia. El impacto en la toma de decisiones se mide mediante la composición corporal hídrica, el Índice simpato-vagal y el gasto energético intradialítico.

             Al hacer esto para cada sesión y con todos los pacientes se contará con un registro de los factores y los resultados de todos los pacientes que podrán alimentar a un sistema de aprendizaje automatizado basado en inteligencia artificial que llevará a cabo un análisis del historial clínico del paciente y de pacientes en condiciones similares para personalizar el tratamiento. Es este sistema cual le dará valor agregado a la clínica y es una de las ventajas competitivas importantes, pues se prevé que se logre un aumento en calidad de vida de los pacientes tal que este tratamiento sea similar a la calidad de vida lograda por un transplante renal, manteniendo precios competitivos en el tratamiento de hemodiálisis y eliminando la necesidad del uso de fármacos, vitaminas y dietas especiales, además de las visitas de urgencia y los eventos adversos tan frecuentes.

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